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¿Se pueden aprender varios idiomas a la vez de forma eficaz? Sí, pero la mayoría de las personas lo hace mal

Hace tan solo unos años, el consejo era sencillo: «primero domina bien un idioma y solo después empieza con el siguiente». Hoy, cada vez más personas aprenden dos, tres o incluso más idiomas en paralelo, y esto no tiene por qué generar caos. Al contrario: un aprendizaje multilingüe bien planificado puede aumentar la motivación, mejorar la memoria y hacer que los siguientes idiomas se aprendan más rápido que el primero.

No es casualidad que las personas que conocen varios idiomas suelan decir que cada uno de los siguientes les resultó más fácil. El cerebro empieza a reconocer patrones, deja de alarmarse ante una gramática nueva y aprende a aprender.

El problema aparece en otro lugar. La mayoría de las personas no abandona porque esté aprendiendo varios idiomas. Abandona porque intenta hacerlo todo a la vez, sin un sistema y sin un plan realista.

El multilingüismo ha dejado de ser una excepción

Hasta hace poco, aprender idiomas se asociaba principalmente con el inglés. Hoy la situación es diferente. Alguien ve series coreanas y empieza a comprender expresiones básicas en coreano. Otra persona aprende italiano antes de las vacaciones, pero al mismo tiempo necesita alemán para el trabajo. Cada vez con más frecuencia, los idiomas dejan de ser una «asignatura escolar» y se convierten en una parte de la vida cotidiana.

Internet también ha cambiado nuestra forma de entrar en contacto con los idiomas. En un mismo día puedes escuchar un pódcast en español, ver vídeos franceses en TikTok y escribir mensajes en inglés. El cerebro empieza a alternar de manera natural entre distintos sistemas lingüísticos.

Y esto es precisamente lo más interesante: los estudios sobre multilingüismo muestran que este cambio entre idiomas puede reforzar la flexibilidad cognitiva. Las personas que aprenden varios idiomas suelen adaptarse más rápido a la información nueva y reconocer patrones con mayor facilidad.

¿El mayor error? Tratar todos los idiomas de la misma manera

Normalmente ocurre de una forma parecida. Alguien empieza a aprender español, italiano y alemán al mismo tiempo. Utiliza el mismo esquema de manual, dedica el mismo número de horas y tiene las mismas expectativas para cada idioma.

Después de unas semanas aparece la frustración. Sin embargo, los idiomas no tienen por qué cumplir la misma función. Uno puede ser el idioma principal, otro más recreativo y un tercero mantenerse únicamente de forma pasiva. Y eso es completamente válido.

Una persona puede desarrollar activamente su inglés de nivel B2 todos los días, mientras escucha canciones en italiano y realiza sesiones breves de español varias veces por semana. Este sistema suele funcionar mejor que el ambicioso intento de desarrollar todos los idiomas en paralelo y al mismo ritmo.

Al cerebro le gusta el contexto. Si cada idioma tiene su propio «espacio» —materiales diferentes, emociones distintas y situaciones concretas—, resulta más fácil mantener el orden.

¿Por qué los idiomas parecidos pueden resultar al mismo tiempo más fáciles y más difíciles?

Este es uno de los aspectos más fascinantes del aprendizaje de varios idiomas. El español y el italiano pueden proporcionar una increíble sensación de progreso rápido. Muchas palabras resultan familiares y la gramática parece intuitiva. Pero también existe otra cara de la moneda. A veces el cerebro empieza a «tomar prestadas» palabras del idioma equivocado y crea combinaciones divertidas. Es una fase completamente normal.

Curiosamente, las personas que aprenden idiomas muy diferentes —por ejemplo, inglés y japonés— suelen tener menos problemas para mezclar estructuras. Los sistemas son tan distintos que al cerebro le resulta más fácil separarlos. Por tanto, no existe una única estrategia ideal: mucho depende del objetivo, de las características de cada persona y de su forma de aprender.

La regularidad funciona mejor que la motivación

El multilingüismo suena ambicioso, pero en la práctica se basa en un mecanismo muy sencillo: el contacto frecuente con el idioma.

Olvídate de las sesiones de estudio de varias horas. Los repasos breves y regulares suelen ser mucho más eficaces. Diez minutos de italiano por la mañana. Un cuarto de hora de alemán por la noche. Un pódcast en inglés durante un paseo.

Precisamente por eso, el sistema de repeticiones inteligentes de SuperMemo funciona tan bien cuando se aprenden varios idiomas al mismo tiempo. En lugar de intentar controlarlo todo manualmente, puedes dejar que la aplicación gestione el ritmo de los repasos y de la consolidación del contenido.

Esto adquiere una enorme importancia cuando se estudia un mayor número de idiomas. Sin un buen sistema, es fácil empezar a olvidar el contenido más antiguo o centrarse exclusivamente en aquello que en ese momento parece más interesante.

Consejo: ¿Te gustan los retos? Utiliza las repeticiones mezcladas en la aplicación SuperMemo y practica todos tus idiomas al mismo tiempo.

Un idioma puede ayudarte a aprender otro

Después de algún tiempo ocurre algo interesante. Al aprender un nuevo idioma, empiezas a notar aspectos que antes ni siquiera veías en tu lengua materna. Comprendes mejor la gramática, captas más rápido la lógica de las oraciones y reconoces con mayor facilidad las similitudes entre las palabras.

Una persona que aprende español puede darse cuenta de repente de cuántas palabras inglesas tienen raíces latinas. Alguien que estudia alemán empieza a comprender construcciones que también aparecen en inglés. El aprendizaje deja de consistir en «asignaturas» separadas y empieza a formar una red de conexiones.

25 idiomas en un solo lugar

El aprendizaje de idiomas actual es completamente diferente al de hace unos años. Ya no es necesario buscar manuales, aplicaciones y métodos distintos para cada idioma.

En SuperMemo puedes aprender hasta 25 idiomas, desde inglés, español y alemán hasta coreano, japonés, sueco o portugués. Esto facilita la creación de un modelo de aprendizaje propio y permite cambiar de un idioma a otro sin caos organizativo.

Esto es especialmente importante en el aprendizaje multilingüe. Cuanta menos energía dediques a la organización, más te quedará para el aprendizaje propiamente dicho.

El multilingüismo es más un maratón que un esprint

Lo más importante es no intentar ser perfecto en todo al mismo tiempo.

A veces un idioma avanzará más rápido y otro se ralentizará durante un tiempo. Es algo natural. Aprender varios idiomas no consiste en mantener un equilibrio perfecto, sino en conservar el contacto con ellos y desarrollar las competencias de manera gradual.

Con el tiempo, resulta que los idiomas empiezan a apoyarse mutuamente en lugar de interferir entre sí. Y el momento que antes parecía «demasiado difícil» se convierte simplemente en una etapa más del desarrollo.

Y quizá eso sea precisamente lo más interesante del multilingüismo: no se trata únicamente de aprender palabras, sino de cambiar la forma de pensar sobre los idiomas, la comunicación y las propias capacidades.

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